TESTIMONIANZE VOCAZIONALI: Mario Minaya

TESTIMONIANZE VOCAZIONALI

Iniziamo a raccogliere significative testimonianze vocazionali; esperienze di chiamate e di generose risposte vissute nella chiesa.

Rimaniamo in attesa di riceverne altre così di poter offrire un ulteriore spazio di condivisione e di ricerca nel grande mosaico della chiesa e dell'umanità.

 

“Tú me has mirado a los ojos, sonriendo, has dicho mi nombre” …

(Canción: “Pescador de Hombres” de Cesáreo Gabaráin)

Mario Minaya, religioso salesiano, proveniente da República Dominicana

¿Quieres ser sacerdote? Ha sido la gran pregunta que ha venido marcando mi proceso de vida cristiana. Un día como de costumbre, participaba en la celebración eucarística, llevada a cabo en el “parqueo” de mi casa, para aprovechar el espacio y para la participación activa de la comunidad. Dentro de mi sector, existía este tipo de “capilla”, en la ausencia de una estructura formal y organizada, como se suele encontrar en los lugares “civilizados”, siendo para nosotros la más “grande” parroquia. Al finalizar la celebración el sacerdote que había venido por invitación especial para la conmemoración de los difuntos de la familia se dirigió a mí, yo apenas con 13 años, cursando el 8 curso de básica, con la gran pregunta.

Extraño, asombroso y revelador serían las tres palabras con las cuales podría describir los sentimientos experimentados en esa ocasión. Extraño: hacía más o menos unos meses había iniciado una relación amorosa con la vecina de mi casa. Ya se pueden imaginar el rotundo no, que salió de mi boca, ante semejante petición. Asombroso: era la pregunta que me había hecho desde pequeño, inmerso en la vida litúrgica de mi capilla, siempre había sentido la atracción de entregar mi vida al servicio de los demás, no específicamente dentro del seminario o vida religiosa, de la cual, en el momento no conocía absolutamente nada. Y el único pensamiento era ser como “el hombre vestido de blanco” (después descubrí que se llamaba sacerdote o ministro). Revelador: nadie, nunca antes me lo había preguntado, por lo tanto, el interés mostrado por este “sacerdote” (año más tarde supe que era salesiano) quedó grabado en los más profundo de mi persona.

Pasados tres años, encontrándome en segundo de bachillerato continuaba el gran deseo de buscar la respuesta a la gran pregunta, que se había quedado en mí. Sentí la curiosidad de investigar y profundizar en el conocimiento del causante de la gran pregunta. Dirigiéndome a mi padre solicité su número y me puse en contacto. Comencé a participar de las etapas vocacionales realizadas en Jarabacoa, en la casa de cursos y retiros que pertenece a los salesianos. Se realizaban 4 convivencias al año, de 3 días, con la culminación de una etapa final de 21 días para la aceptación al seminario. Cada vez más entusiasmo, con el apoyo de mis padres, delante a la incredulidad de mis compañeros de clase y amigos, fui superado las pequeñas pruebas que en el camino se interponía como grandes obstáculos a vencer.

El 16 de agosto hice mi primera profesión como “Salesiano Religioso”. Un camino hasta ahora lleno de riquezas, experiencias extraordinarias (cuantas quisiera contarles), personas maravillosas que ha hecho el camino mucho más ligero y llevadero. Agradezco a Dios su elección, porque “me ha mirado a los ojos, sonriendo, ha dicho mi nombre”. Pido que continúen orando por todas las vocaciones sacerdotales y religiosas. Dios sigue llamando, solo necesitamos tratar de dar la respuesta…

 

 

 

 

Ultima modifica il Sabato, 01 Aprile 2017 14:26

Lascia un commento

Assicurati di inserire (*) le informazioni necessarie ove indicato.
Codice HTML non è permesso.

Go to top